Crece el interés de los adultos mayores por el uso de la tecnología

El acceso a la tecnología puede ser complicado para los adultos mayores. No sólo hay diferencias culturales derivadas del vertiginoso avance de los medios y las dificultades de adaptación al ritmo y lógica de las nuevas tecnologías. También existen barreras físicas que dificultan este acercamiento. El natural deterioro de la visión y de las funciones de coordinación atenta contra la integración de los mayores al universo tecnológico.

Sin embargo, cada vez es más frecuente que los abuelos se incorporen a la dinámica de la comunicación digital. Primero fueron los teléfonos móviles, que permitieron a sus familiares contar con un medio seguro y eficiente de mantener el contacto con sus seres queridos en cualquier situación. Su principal rol fue facilitar el seguimiento de sus actividades, incluso por parte de los centros de salud. Son un dispositivo que cumplió el rol de ángel guardián.

Los móviles son, sin lugar a dudas, los dispositivos más utilizados por los adultos mayores. De hecho, según datos de 2017, el 85,3% de ellos utiliza el móvil de manera regular.

Probablemente, el hecho de haber superado este escollo reforzó la autoestima de los mayores y les permitió encarar con mayor confianza el aprendizaje de otras habilidades.

Es así como en los últimos años se ha visto un importante incremento en la penetración de internet entre la población mayor de 65 años.

Las ventajas que el ciberespacio ofrece a este grupo etáreo, superan con creces el beneficio funcional. Añaden un componente psicológico que favorece la integración social y evita el aislamiento generacional.

Por otra parte, incrementan su autonomía y permiten mejorar su calidad de vida, facilitando el desarrollo de relaciones interpersonales y manteniendo la vinculación con el entorno.

Sin embargo, la brecha tecnológica continúa siendo muy amplia, pues sólo el 44% de los mayores de 65 años accede de manera regular a la red.

En los últimos años han surgido numerosos iniciativas de formación para adultos mayores, enfocadas en el desarrollo de destrezas que les permitan un correcto  uso y aprovechamiento de la tecnología. Tanto las instituciones oficiales, como la empresa privada a través de sus programas de responsabilidad social han emprendido esta tarea.

Para las personas de la tercera edad, el uso de internet puede significar un reto mayúsculo y es normal que sientan cierta aprehensión. El primer paso para vencer estos miedos es demostrarles los innegables beneficios que podrían obtener.

Cada vez más las actividades diarias precisan del uso de la tecnología, y en el caso de los mayores podría representar su mejor alternativa para mantenerse autónomos y a cargo de su cotidianidad. Desde concertar citas médicas o monitorear su estado de salud; mantenerse en contacto con la familia, realizar compras o solicitar servicios de emergencias del hogar, como desatascos de tuberías o reparación de instalaciones de gas, son tareas que se facilitan con el uso de internet.

El primer paso es enseñarles a utilizar los ordenadores o tablets. Dependiendo de sus condiciones motoras y visuales, uno u otro equipo resultará más conveniente. Pese a que es normal que haya una disminución de la memoria y algunas trabas propias de la edad y el nivel de formación media de esa generación, recordemos que es también el primer grupo humano que debió aprender continuamente a interactuar con la tecnología.

Sus ancestros nacieron y murieron con pocos cambios en los modos de producción y comunicación. Ellos, en cambio, asistieron a la masificación de las comunicaciones telefónicas, al surgimiento de la televisión y la introducción de los aparatos electrodomésticos en los hogares. No menospreciemos su capacidad de adaptación y aprendizaje, pues ellos han sabido adecuarse a un entorno completamente diferente a aquel en el que vinieron al mundo.